Idiomas
Una de las metas de cualquier estudiante de un
idioma extranjero es llegar a mantener conversaciones cotidianas con fluidez.
Para lograr dicho propósito, los materiales didácticos solo nos muestran la
mitad del camino, ya que el foco de atención suele colocarse en las reglas
gramaticales y el vocabulario. No son pocos los casos en los que el estudiante
es capaz de escribir una redacción intachable sobre el uso de las energías
renovables y, a la hora de charlar con otros nativos sobre temas más banales,
la inseguridad se apodera de su lengua y le cuesta salir del paso ―o no logra
expresarse con la naturalidad que le gustaría―. La perseguida soltura se va
adquiriendo tras cierto tiempo viviendo en el país donde se habla esa lengua, a
base de escuchar a los nativos y de ir automatizando las expresiones que
emplean en determinadas situaciones. Aun así, conocer de antemano algunos
rasgos del alemán oral puede ser muy útil para facilitarnos la difícil empresa
de dominar este idioma.
Para finalizar el año, me parecía oportuno
escribir una entrada acerca de una de las actividades a las que tantas horas
semanales dedico: la traducción. Estos últimos días, entre descansos de
polvorones y almendras garrapiñadas, me ha tocado estar tardes delante de la
interfaz de Across y de MemoQ. Los textos no podrían ser más dispares entre sí;
ya que, por un lado, tengo que traducir contratos de compraventa para el máster
y, al mismo tiempo, participo en un proyecto de localización de un sitio web
alemán que vende productos ecológicos. Dos géneros totalmente distintos que,
aun así, comparten algunos puntos en común. Esto se debe principalmente a las peculiaridades
de cada lengua, las cuales permiten sacar algunas conclusiones generales que pueden ser de gran ayuda a la hora de
traducir del alemán al español. Es por ello que me he decidido a elaborar una
escueta lista con algunas cuestiones que me parecen fundamentales en esta combinación
de idiomas. Por supuesto, estas son algo subjetivas, pues se basan principalmente
en mi propia experiencia, y no podrán aplicarse en todos los casos, como todo
en esta vida.
En días como hoy de viento siberiano, no hay
mejor remedio que una taza de té rooibos calentita y una buena lectura para
refugiarse del frío. Al comienzo de cada año suelo elaborar una lista con los
libros pendientes que me gustaría leer antes del 31 de diciembre. Como resulta
lógico, esta lista va sufriendo constantes modificaciones, ya sea por alguna
recomendación o por algún encuentro fortuito en la biblioteca, en una librería
o en un mercadillo de segunda mano. Ya comenté alguna vez que siempre intento
leer un libro en cada idioma, pues es una gran ayuda para no perder la práctica
y descubrir nuevas palabras. Al español, inglés y alemán se le ha sumado hace
poco el francés. Empecé no hace mucho a aprender este idioma, pero al
tratarse de una lengua románica, la comprensión se hace mucho más llevadera,
por lo que no conlleva demasiado esfuerzo leer novelas no adaptadas.
Dicho esto, aquí está la lista de los libros
que estoy leyendo:
1.
París no se acaba nunca, de Enrique
Vilas-Mata.
2.
Grundformen der Angst: Eine
tiefenpsychologische Studie, de Fritz Riemann.
3. The folded clock, de Heidi Julavits.
4. Le voyage d’hiver, de Amélie Nothomb
En la entrada de hoy prosigo con los consejos para aprobar el último
examen oficial de alemán. Los dos módulos que me quedaban pendientes eran el Modul Sprechen y el Hören.
Sprechen
Esta es la única parte que se realiza en otra fecha distinta al del
examen escrito. Mientras que el resto de módulos tienen lugar el mismo día,
para el examen oral hay que apuntarse el día del escrito, indicando la hora a
la que queremos hacerlo. A diferencia de otros niveles, aquí no hay que buscar
pareja, ya que se evalúa de manera individual y la parte del diálogo se hace
con el examinador. Sí, solos ante el peligro.
Como en la mayoría de exámenes orales, hay un monólogo y un diálogo.
Para prepararnos el examen entero nos dan 15 minutos. Por experiencia propia,
os recomiendo que os centréis sobre todo en la parte del monólogo, ya que en el
diálogo dependemos casi por completo de por dónde quiera conducir la
conversación el examinador. Aun así, tampoco hay que descuidar esta parte. Yo
diría que para el monólogo podrían emplearse 10 minutos y para el diálogo 5.
En el monólogo se nos exige que hagamos un discurso de 5 minutos sobre
un tema en concreto, pudiendo elegir entre dos distintos. El contexto ficticio
que nos presentan es el de un seminario, por lo que debemos mantener en todo
momento el tono formal. Dentro de cada opción nos encontramos con tres frases o
citas que muestran opiniones positivas y negativas con respecto al tema. Así,
nos piden que adoptemos una postura y que la justifiquemos, aportando ejemplos
y ayudándonos de las frases que nos han dado. Esto último es opcional, pero hacer
referencia a las citas se valora y pueden ser de gran ayuda para orientarnos.
En mi caso, yo me decanté por los encuentros de jóvenes de distintas
nacionalidades. Si mal no recuerdo, el aspecto negativo que se describía en las
frases era el del choque cultural. Como podéis comprobar, el tema no era
excesivamente complicado, sobre todo si se tiene en cuenta que yo acababa de
finalizar mi experiencia como Erasmus, lo cual me venía de perlas para dar
ejemplos. Esto resulta clave en esta parte: ejemplificar. Es imposible llenar 5 minutos hablando si no se
aportan ejemplos. En cuestión de ejemplos, todo vale: una noticia que hayamos
visto en la televisión, algo que le haya pasado a un conocido o que nos haya
pasado a nosotros, algún libro sobre el tema… Si no se nos ocurren ejemplos
reales, no importa. A inventar se haya dicho. El examinador no va a investigar
si tienes un amigo llamado Pepito al que le pasó x cosa. Mentir en este tipo de
exámenes es lícito.
Para tener todo más claro, lo ideal es establecer dos columnas: una con
las ventajas y otra con las desventajas. Apuntad todo lo que podáis de la
manera más ordenada posible, ya que tienen muy en cuenta lo estructurado que
esté el discurso. ¿Cómo podemos lograr este hilo conductor o cohesión? Pues
enlazando las ideas con los típicos conectores de einerseits… andererseits, la preciosa y extraña construcción
alemana de zwar… aber y muchas otras
muletillas que pueden sernos de gran ayuda y que conviene interiorizar.
Si queréis causar una buena impresión, es muy importante cómo se empieza
y cómo se acaba. Al comenzar, podéis utilizar algo así como “In meinem heutigen Referat beschäftige ich
mit dem Thema…“. Esto nos da seguridad, porque son fórmulas fijas que nos dan tiempo para
pensar en lo que vamos a decir a continuación. A la hora de acabar, no olvidéis
hacer una conclusión donde remarquéis vuestro punto de vista. Debe dar la
sensación de que no os habéis dejado ningún cabo suelto y de que habéis dicho
todo lo que queríais decir (aunque quizás haya muchos puntos que no hayáis
mencionado).
Una vez hemos acabado nuestro corto discurso, el examinador nos hace una
serie de preguntas sobre el tema que acabamos de exponer. Los míos no fueron
demasiado puntillosos, por lo que simplemente me pidieron que contase un poco
más sobre cómo mi experiencia Erasmus me había ayudado en el ámbito académico y
en el personal.
En la parte del diálogo me tocó hablar de una cuestión filosófica y
abstracta donde las haya: la relación entre la noción de libertad y los
derechos humanos. El caso es que después de haber asistido a algún que otro
debate filosóficos organizado por el círculo de amigos de mi novio (apodados
bajo el nombre de soirées), esta parte
me resultó entretenida y todo. El examinador fue muy amable en todo momento y
se notaba que estaba muy implicado en la discusión. Eso sí, se acabó yendo un
poco de madre, porque al final acabamos hablando sobre las condiciones de
trabajo de los inmigrantes en España.
Aquí os recomendaría que si el examinador formula alguna pregunta que no
acabáis de entender, no dudéis en recurrir al socorrido: “Was meinen Sie damit?”. Sin miedo. No muerden (al menos no todos).
Hören
Este módulo está dividido en un total de tres partes y es, desde mi
punto de vista, el más difícil de todos.
La primera consta de distintos extractos de programas de radio,
normalmente noticias o historias de actualidad. Por cada fragmento nos
presentan tres frases y hay que decir si son falsas o verdaderas. La dificultad
de esta parte reside en que solo ponen la grabación una vez, por lo que hay que
abrir muy bien los oídos. Mi consejo es que durante el tiempo que os dan para
leer las preguntas, subrayéis las palabras clave que no podéis pasar por alto,
ya que luego apenas hay tiempo para contrastar lo que dicen con lo que pone en
el papel, pues los fragmentos suelen ser bastante cortos.
La segunda parte es un diálogo entre dos personas que debaten acerca de
un tema. Igual que el anterior, la grabación solo suena una vez. Nos
proporcionan distintas frases y nos piden que indiquemos con qué persona
coincide la opinión que se refleja en la oración (con la persona A, persona B o
con ambas). Mientras que en la primera parte utilizan un tono más formal, en
esta no es poco frecuente oír expresiones más coloquiales, ya que se supone que
es una conversación espontánea.
La última parte es la más complicada y, por suerte, la ponen dos
veces. Suele ser una entrevista con
algún experto, al cual le hacen preguntas sobre su trabajo o alguna
investigación que esté llevando cabo. En
total aparecen 10 preguntas con tres posibles opciones. Tenemos que marcar la
opción que se corresponda con lo que el experto ha dicho. Lo que supone todo un
desafío es estar pendiente de la entrevista y al mismo tiempo contrastar la
información que se nos da, ya que en ocasiones es algo liosa y el vocabulario
siempre suele ser bastante técnico. A mí, por ejemplo, me tocó la
nanotecnología. A pesar de que entendía casi todo lo que el buen hombre iba
diciendo sobre este apasionante tema, me las vi crudas para discernir cuál era
la opción correcta, ya que en muchos casos se prestan a la ambigüedad.
Lo que recomiendo encarecidamente para mejorar las habilidades de
escucha es, tal y como he comentado en otras entradas, descargarse podcasts. Es
una muy buena manera de adquirir vocabulario sobre distintos ámbitos y hay
temas muy interesantes. Aquí os dejo una lista con mis podcasts alemanes
preferidos:
En un comentario de la entrada anterior me preguntaron si había libros
para prepararse el examen, así que añado aquí los títulos que conozco y que a
mí me sirvieron de gran ayuda.
El más reciente es Mit Erfolg zum Goethe-Zertifikat C2,
publicado en 2013 por la editorial Klett, donde hay varios modelos y donde cada
parte se explica con detalle, incluyendo trucos y ejemplos. El otro es de la
editorial Hueber y se publicó en 2012 (Fit fürs Goethe-Zertifikat C2).
Y esto ha sido todo por lo que al examen del C2 se refiere. Solo me
queda daros muchos ánimos a los que os decidáis por dar el gran paso. Si tenéis
cualquier pregunta o queréis compartir vuestra experiencia, no dudéis en
hacerlo en los comentarios.
Quizás el título de esta entrada resulte algo capcioso. Como os podéis
imaginar, no hay ningún conjuro o artimaña infalible para alcanzar el tan
ansiado último nivel en cualquier lengua extranjera. Sin embargo, en esta
entrada pretendo dar algunos consejos útiles basándome en mi propia
experiencia, trucos que a mí me funcionaron para aprobar el examen oficial del
Goethe Institut que acredita un dominio muy avanzado de la lengua alemana.
¿Cuáles fueron los motivos por los cuales lo hice? Tras año y medio viviendo en Alemania, sabía que no podía irme del país
sin presentarme a un examen oficial antes de partir, ya que había afianzado una práctica diaria que se deterioraría de vuelta en España. El dilema me surgió a la
hora de decantarme por el nivel: ¿ir sobre seguro y hacer el C1 o lanzarme a la
piscina con el C2? Me asaltaron las dudas y no sabía muy bien qué hacer. Al
final la ambición pudo más que la sensatez, por lo que me acabé inscribiendo
para realizar el último examen. Este tenía lugar a finales de agosto, pero yo
comencé a preparármelo a conciencia en febrero de ese mismo año.
Hay que pensárselo dos veces antes de presentarse a este examen; no
únicamente por el desembolso económico que supone, sino por el tiempo y la
dedicación que requiere su preparación. Esto se debe a que, como ocurre con la
mayoría de exámenes de certificado, conocer el idioma no garantiza
aprobarlos. Por muy bien que manejemos el alemán, es muy fácil suspender si no
nos hemos familiarizado previamente con la estructura del examen y con los
criterios de evaluación, los cuales nos revelarán qué partes son aquellas que
tienen mayor peso.
En mi opinión, una de las grandes dificultades de esta prueba es el
tiempo del que se dispone, el cual es muy ajustado en muchas ocasiones. Esto
puede suponer un gran problema, porque hay una constante tensión por responder
todo a contrarreloj. La buena noticia es que este examen permite realizar los
cuatro módulos por separado. Esto quiere decir que, en caso de no aprobar
alguna de las partes, no es necesario hacer todo el examen de nuevo, sino que
solo tienes que repetir aquellas que no has superado. Ocurre igual con el B1,
pero no con el resto de exámenes oficiales del Goethe Institut.
A continuación voy a hablar en detalle sobre los módulos y las
dificultades que pueden presentarse en cada uno:
Lesen
Como ya he comentado antes, el escaso tiempo es uno de nuestros enemigos
durante la realización del examen. Y si hay un módulo en el que esto se observa
a la perfección es en el de lectura. La extensión y complejidad de los textos
hacen que los 80 minutos de duración se pasen en un suspiro.
El módulo Lesen está dividido
en 4 partes. En la primera nos presentan un artículo de opinión bastante largo
(no en vano es la parte para la que más tiempo nos dan), sobre el que se hacen
preguntas donde hay cuatro opciones (a, b, c, d). Este texto requiere una
lectura exhaustiva, pues debemos ser capaces de quedarnos con la opinión del
autor y discernir cuál es su posición respecto al tema del que habla. Mi
recomendación es leer una primera vez el texto, para enterarnos del
tema, al tiempo que prestamos atención a todo tipo de adjetivos o expresiones
que demuestren las valoraciones del autor. Hay que tener cuidado con los dobles
sentidos y la ironía, ya que no siempre está tan claro lo que el autor quiere
decir.
Como está dividido en dos hojas, lo suyo es leer la primera parte y
hacer las cinco primeras preguntas y, a continuación, hacer la segunda parte y
responder las otras cinco restantes.
A la hora de enfrentarnos a las preguntas, resulta de gran ayuda regresar al
fragmento del texto donde creemos que está la solución y concentrarnos muy bien
en las posibles opciones que nos ofrecen. Algunas pueden ser muy parecidas o
engañosas, por lo que hay que fijarse mucho y, en caso de que no estemos
seguros de cuál es la adecuada, procurar descartar aquellas que seguro que no
lo son.
La segunda parte es, en mi opinión, más sencilla que la primera. Nos dan
distintas frases o titulares y un texto dividido en párrafos, con espacios en
blanco al principio de cada uno. Se trata de asociar un titular a cada párrafo,
teniendo en cuenta cuál es el que mejor resume la idea principal. Mi consejo es
leer primero las frases y subrayar las palabras clave, para pasar después a
leer el texto.
La tercera parte se complica más. Nos presentan un texto incompleto y
tenemos que completarlo con distintos posibles párrafos. Debido a la longitud
de los párrafos, no es factible leer primero estos, sino que hay que ir
directamente al texto. La clave reside en fijarnos sobre todo en la última
frase de un párrafo y la primera del siguiente, atendiendo a los conectores o
posibles pronombres de referencia. Esto nos puede dar muchas pistas sobre si un
párrafo encaja o no. Aun así, muchas veces nos toca leer casi todo el párrafo,
pues no siempre hay este tipo de ayudas tan obvias.
La última parte requiere una estrategia distinta a las demás. Aquí se
valora la capacidad del candidato para leer por encima (überfliegen, como dirían en alemán) y centrarse solo en lo más
importante, en lo que nos piden. Nos dan 8 frases con afirmaciones y cuatro
anuncios, los cuales suelen ser ofertas de empleo o descripciones de puestos de
prácticas o voluntariado. Solo disponemos de 10 minutos para saber con qué frase
se corresponde cada anuncio, por lo que es imposible leer todos los anuncios
por completo. Lo primordial es ir a las frases y localizar en cada anuncio
dónde se encuentra ese tipo de información. Estos anuncios suelen seguir una
estructura fija, así que por lo general podemos deducir dónde se encontrará la
información.
Como habréis podido comprobar, para superar con éxito el módulo Lesen es imprescindible ser un lector
ávido y saber leer no solo con rapidez, sino de forma analítica. Los temas de
los textos pueden ser de todas las disciplinas, pero siempre suelen combinar
del campo humanístico y científico. Mi recomendación es que practiquéis leyendo
muchos periódicos (véase Die Zeit) o
artículos de revista como Der Spiegel. No
os limitéis a una única sección, pues lo ideal es que leáis de todo un poco. Lo
que yo hacía era leer muchos artículos de opinión de manera crítica, es decir,
preguntarme cada vez qué era lo que el autor quería decir. Si los leéis en
formato físico, tened un bolígrafo en mano para poder subrayar todas las palabras
que no entendáis. Es una muy buena forma de ampliar vocabulario.
Schreiben
El módulo Schreiben está
dividido en dos partes. En la primera tenemos que reformular una frase con la
palabra que nos proporcionan, sin que ello suponga un cambio en el sentido. La
dificultad reside en que hay que prestar mucha atención a los cambios de
declinación, al uso de preposiciones y, en general, a la gramática alemana.
Puede darse el caso de que haya más de una solución, pero esto no es siempre
así. En ocasiones se nos pedirá que cambiemos de un verbo a un sustantivo, como en
el siguiente ejemplo extraído de un modelo de examen de la página web del
Goethe Institut:
·
Gerüche werden nämlich in dem Teil des Gehirns aufgenommen
La palabra que nos dan es „Aufnahme”.
Así, las posibles frases que podemos formar son:
· Die Aufnahme von Gerüchen/der Gerüche erfolgt nämlich in dem Teil des
Gehirns
· Die Aufnahme der Gerüche findet nämlich in dem Teil des Gehirns statt
Como podéis ver, hay que estar atentos a los cambios como el del
sustantivo „Gerüche”, que pasa de estar en nominativo a genitivo.
La segunda parte es una carta al director (Leserbrief), la cual ha de tener en torno a 350 palabras. Aquí es
muy importante mantener un hilo argumental coherente y bien estructurado, lo
cual puede lograrse mediante nexos y un buen esquema previo. Aun así, no hay
que entretenerse demasiado y es recomendable ponerse cuanto antes a escribir,
porque solo dan 60 minutos. Lo suyo es que os aprendáis expresiones fijas que
puedan aplicarse a cualquier tema y que practiquéis muchas redacciones, para
acabar automatizándolas.
Por hoy no voy a extenderme mucho más, ya que tampoco quiero que esto
acabe siendo una entrada bíblica. En la próxima hablaré sobre los otros dos
módulos (Hören y Sprechen).
Parece que el invierno ya se ha dejado caer por Valencia y las
temperaturas han bajado. He aprovechado este puente para desempolvar la
decoración navideña enterrada entre cajas y cajas de trastos. Le he ganado la
batalla a los cables de las luces y me ha quedado algo medianamente decente,
aunque yo suelo tener más bien poco arte para estas cosas. Por desgracia este
año no podré disfrutar de los mercadillos navideños alemanes y tendré que
conformarme con el ambiente de aquí, que mucho tiene que envidiarle al del
centro de Europa.
Dejando aparcada mi morriña, en la entrada de hoy quiero hablaros sobre
una cuestión del aprendizaje de idiomas que me parece esencial. Seguro que os
ha pasado alguna vez: conocéis a un extranjero que habla casi a la perfección
el español, que apenas tiene acento y que, sin embargo, tiene algo que no acaba
de cuadrar del todo, algo que lo delata como no nativo. De vez en cuando, se le
escapan expresiones o palabras un tanto forzadas que, pese a ser de lo más
correctas, tú nunca dirías. Esta falta de total naturalidad es uno de los
grandes desafíos a la hora de aprender una lengua.
Tras haber lidiado con las reglas gramaticales y sus dichosas
irregularidades, con las listas inacabables de vocabulario, con todos los
tiempos verbales; nos topamos con que hay un aspecto clave para hablar de forma
apropiada: el registro. Por todos es
sabido que, dependiendo del contexto en el que nos encontremos, hablaremos de
una forma u otra. Las habilidades que nos permiten adaptarnos a las distintas
situaciones las vamos adquiriendo a medida que crecemos, pues nos vemos
obligados a desenvolvernos en distintos contextos. Pero ¿qué ocurre cuando
aprendemos una lengua y no hemos estado en contacto con situaciones
comunicativas reales? Pues que acabamos hablando como el libro de texto lo
hace. Aprendemos como esponjas todo lo que nos echan, traducimos las
expresiones a nuestra lengua materna y no nos paramos demasiado a pensar en si
algo que hemos aprendido puede valer o no según la situación.
Os voy a hablar de algo que me pasó a mí y que ejemplifica esto a la
perfección. Resulta que, al leer una novela en alemán, me encontré con la expresión
ein ums andere Mal (“una y otra
vez”). Yo la utilizo bastante en español y me pareció muy útil, así que la
apunté y memoricé para utilizarla en cuanto se me presentase la ocasión. Cuando
esta llegó, la solté muy contenta y orgullosa, pensando que la frase me había quedado
lograda y natural a más no poder. Si había salido de los labios de una
escritora alemana, eso tenía que sonar de lo más auténtico, oye. Al otro
participante de la conversación le pareció hacer gracia y me dijo: “¿ein ums andere Mal? Nadie dice eso”.
Pues sí, resulta que es una expresión que, aunque no parece demasiado
complicada y yo habría jurado que era de lo más común, prácticamente nadie la
dice al hablar, solo por escrito y sobre todo en novelas. En el lenguaje
hablado suelen decir immer wieder. En
el diccionario no establecen una diferenciación entre ambas y es imposible
discernir cuál es la más común.
Es cierto que en muchos libros se intenta que los diálogos sean
naturales y lo más cercanos posible a conversaciones reales del día a día. Sin
embargo, las frases que aquí suelen incluirse son solo la punta del iceberg.
Cuando nos toca meternos en una conversación, nos damos cuenta de que se nos
escapan muchos matices y de que no acabamos de entender muchas cosas, a pesar
de haber captado todas las palabras. Muchas veces, la culpa la tienen los giros
idiomáticos o expresiones coloquiales.
Frases hechas que, por regla general, no suelen venir recogidas en los libros
de texto.
¿Qué podemos hacer entonces para aprender el “lenguaje de la calle”?
Aunque la clave suele ser relacionarnos con nativos e ir adquiriéndolo poco a
poco, hay libros específicos que pueden facilitarnos mucho la tarea. Ejemplo de
ello son unos libritos de PONS que a mí, personalmente, me parecen muy útiles. Tengo
dos volúmenes en inglés (Word up! 1 y
2) y dos en alemán (Was geht? y Das kannst du laut sagen). Recogen expresiones coloquiales con
ejemplos de uso bastante acertados y la traducción en español. Algunos ejemplos
son de lo más divertidos, por lo que hacen que sea una lectura muy amena. Si
conocéis a alguien que le gusten los idiomas, pueden ser la perfecta solución
para evitar quebraderos de cabeza sobre posibles regalos de Navidad.
Otra muy buena manera de ir adquiriendo la jerga son los podcasts. Sobre
todo en aquellos en los que el público llama para dar su opinión y donde todos
los oyentes pueden participar. Uno de mis preferidos es High Noon, perteneciente a la emisora de radio Fritz.
En el programa suelen lanzarse preguntas de todo tipo y la gente llama para dar
su punto de vista o contar su experiencia. Los temas van desde cuestiones de lo
más banales e íntimas como “¿qué os parece sexy?” o “¿con quién vivís?”, hasta
aspectos más controvertidos y relevantes como los extremismos o los tipos de dieta
más saludable.
En inglés, suelo escuchar al joven comediante Matt Edmondson,
cuyo acento británico es adorable a más no poder y bastante claro. Comenta
sucesos relevantes actuales de una manera informal y con comentarios jocosos.
Es bastante complicado pillar todos los guiños, porque ya se sabe que los
ingleses tienen un humor muy propio.
Estas son solo algunas de las posibles opciones para aprender el argot,
pero hay muchísimas más que seguro que también son muy útiles. ¿Conocéis algunas
más? En tal caso, ¡no dudéis en comentarlas!
Hacía tiempo que le daba vueltas a escribir
una entrada sobre la lengua de este país. A petición de un comentario en mi
anterior entrada, voy a dar una visión general de cómo he aprendido este idioma
y cuáles son los trucos que, en mi opinión, funcionan mejor a la hora de
estudiarlo. En la universidad tengo una asignatura que va precisamente sobre la
enseñanza del alemán como lengua extranjera, porque siempre me ha parecido un
tema interesante.
Yo comencé a aprender alemán hará cosa de 3 años
y medio, mucho antes de la repentina fiebre que brotó en España por aprender
este idioma. Y si hay algo que he aprendido a lo largo de estos años es que la
clave reside en la paciencia y en la constancia. Por mucho que suene a
palabrería barata y repetitiva, es cierto. Un idioma no se aprende de la noche
a la mañana, tal y como venden muchos cursos intensivos. Siempre me han hecho
gracia los de eslóganes como “Habla fluido alemán con 1.000 palabras” o “Hazle
sombra a Goethe tras 24 horas lectivas de alemán”. Se necesita tiempo para
asentar unas bases e ir acostumbrándose a las nuevas estructuras de la lengua
extranjera.
Para llegar a dominar bien un idioma es necesario
olvidarse de la tradicional imagen que todo el mundo tiene en mente: persona
frente a un pupitre lleno de libros de gramática, listas de verbos irregulares
y ejercicios de rellenar huecos. Como es lógico, estos resultan necesarios e
imprescindibles al comenzar a aprender el idioma, pero nunca resultan
suficientes si queremos llegar a hablar una lengua de manera fluida.
El idioma hay que experimentarlo en todas sus
facetas y en su entorno natural. Y para ello no es necesario tener un C1 o
vivir en el país donde este se habla. Independientemente del nivel que tengamos
y de dónde nos encontremos, hay algunos hábitos que pueden ayudarnos a
perfeccionarlo.
Leer
No importa lo que sea, pero hay que leer. Yo
siempre he sido de devorar libros y me encanta la literatura, por lo que no me
importa pasarme el tiempo leyendo novelas. Pero esto no significa que haya que
leerse Fausto para llegar a dominar
el alemán. Conozco gente a la que no le gusta leer libros, por lo que se
decanta por artículos de periódico (http://www.zeit.de,
http://www.welt.de/). Al leer, adquirimos las estructuras del idioma casi de
manera inconsciente. Es increíble cómo la memoria las va reteniendo sin que
apenas nos demos cuenta. En ocasiones me vienen a la mente construcciones
hechas o frases enteras que he leído previamente en libros.
Cualquier
texto es bueno para mejorar el idioma. Y cuanta más variedad haya, mejor. Como
método de distracción en mi tiempo muerto, es típico en mí leer las etiquetas
de los champús y los paquetes de comida. Puede sonar algo deprimente, pero resulta
ser muy útil. Una nunca sabe cuándo hará falta usar expresiones como “pelo
encrespado” o “sin gluten”.
Otro
sano hábito al tiempo que se lee es ir subrayando palabras que no comprendemos.
Eso sí, terminantemente prohibido ir a buscarlas en seguida al diccionario. La
lectura puede volverse pesada y agobiante si estamos todo el rato mirando qué
significa cada cosa. Yo siempre tengo una libreta con listas de palabras, donde
apunto aquellas nuevas que voy descubriendo con su traducción en español al
lado. Es una forma de mantenerlas por escrito y poder ir a revisarlas de vez en
cuando. Por muy buen nivel que tengamos
del idioma, siempre va a haber palabras que desconozcamos. Incluso en nuestra
lengua materna, nunca dejamos de descubrir vocabulario nuevo.
Mis libretas de vocabulario para alemán e inglés
Punto
importante: apuntar siempre los artículos junto a las palabras, pues no tienen
nada que ver con los del español. Siempre hay que aprender la palabra con su
artículo correspondiente, de lo contrario es como si solo aprendiéramos la
mitad.
Aquí os
dejo los títulos de algunas de mis novelas alemanas preferidas: Der Geschmack von Apfelkernen, Der geteilte Himmel, Der Tod in Venedig, Der Vorleser; Paare, Passanten, Der Atem. Ahora que me fijo, la mayoría empiezan con artículo masculino determinado. Nunca me había parado a pensarlo (reflexión profunda).
En
niveles más bajos suele ser bueno leer cuentos para niños, con pocas palabras,
o lecturas adaptadas.
Escuchar la radio/ ver películas, series
Siempre
he pensado que escuchar la radio es una de las formas más amenas de aprender un
idioma. Incluso cuando apenas tenemos unas nociones básicas, podemos ponernos
cadenas donde suele haber música la mayor parte del tiempo, para que no se haga
pesado. Una de mis preferidas es Bremen Vier (http://www.radiobremen.de/). Suelen poner
las canciones del momento (Schlager),
pero cada cierto tiempo suelen dar breves informes sobre el tiempo o las
últimas noticias. Lo bueno es que también intercalan canciones alemanas, por lo
que nos ayudan a familiarizarnos con artistas autóctonos (Philipp Poisel, Tim
Bendzko, Bosse, Max Herre…).
Por lo general, no recomiendo ver películas o
series alemanas si se tiene poco nivel. Siempre es una mejor opción ver
películas que han sido dobladas al alemán. ¿Por qué? Bueno, estas suelen
entenderse mucho mejor, ya que los actores no tienden a murmurar ni tener
acentos. Eso sí, cuando ya se tiene cierto nivel, está muy bien ver
largometrajes como Good bye, Lenin! o
Das Leben der Anderen, porque nos
ayuda también a conocer un poco más de la historia y cultura del país. Por lo
que a las series respecta, se lleva la palma Tatort. Serie de suspense cuyos capítulos se ruedan en distintas
ciudades de Alemania. Aquí siempre se reúnen muchos estudiantes en la Mensa
para verla todos los domingos. Es como un ritual para ellos. Sin embargo, es
complicado entender todo, porque muchos protagonistas suelen hablar con rasgos
dialectales propios de la zona correspondiente.
Unos vídeos muy interesantes y fáciles de entender
son los de Die Sendung mit der Maus.
Son capítulos para niños donde se responden preguntas como “¿por qué la leche
es blanca?”. http://www.wdrmaus.de/sachgeschichten/filme.php5
Así no solo aprendemos alemán, sino que descubrimos cosas curiosas.
Cometer errores es sano
Parece
ser que muchos españoles siempre le tienen miedo a cometer errores. Hay gente
que se niega a hablar alegando que no tienen un buen nivel. La cuestión es que,
si no se habla, nunca se tiene el nivel. Nadie dice que hablar alemán sea
sencillo. Todo lo contrario. La posición del verbo, las declinaciones y los
géneros hacen del alemán una lengua complicada por lo que a la expresión oral
se refiere. Sin embargo, sin errores jamás se aprende.
Al
principio le pegarás mil patadas a los géneros de los objetos, tendrás la
sensación de que un mono oligofrénico sabría expresar mejor que tú lo que
quieres decir, te montarás batallas mentales sobre qué preposición utilizar
esta vez… No importa. Habla. Comete errores. Los alemanes suelen estar bastante
dispuestos a comprenderte y no sacan un cuchillo si has usado dativo en vez de
acusativo. Son conscientes de lo difícil que es su idioma.
Muchos
estudiantes Erasmus que están aquí no acaban de aprender el idioma precisamente
por esta razón: no hablan. Se han pasado un año entero en Alemania ya la
conversación más larga que han mantenido ha sido con la cajera del
supermercado. Yo vivo con tres chicas alemanas y también hablo alemán con el
resto de estudiantes internacionales, además de tener la mayoría de asignaturas
de la facultad en alemán. Al pasarme prácticamente todo el tiempo hablando el
idioma, lo hago de manera automática casi siempre. Eso no quiere decir, sin
embargo, que cometa algún error de vez en cuando. Conozco gente con un
certificado C2 que también comete errores tontos. Somos humanos, por lo que es
imposible que no los hagamos.
Es cierto que aquí es mucho más sencillo
practicar el oral que en España. Sin embargo, no es imposible hacerlo allí.
Seguramente haya estudiantes Erasmus alemanes en tu ciudad con los que puedas
quedar para hacer un tándem, o incluso compañeros de curso que también quieran
practicar.
Los recursos son infinitos y están ahí, solo hace
falta ponerle ganas y tener paciencia. El resto viene solo.
Cambiando de tercio, el pasado viernes St
Nikolaus se pasó por nuestro WG :) Mis compañeras de piso y yo acordamos
celebrarlo, por lo que al despertarme el 6 de diciembre, mi bota estaba llena con
esto:
El domingo fui a Stuttgart con otros 8
estudiantes para ver el mercadito de Navidad. Solo nos costó 8 euros ida y
vuelta a cada uno, porque compramos el billete de Baden-Württemberg, que
resulta muy económico si viajas en grupo. Además, visitamos Esslingen am
Neckar, que es una ciudad dentro de la región de Stuttgart, donde había un
mercadillo medieval precioso. Realmente parecía que te habías trasladado en el
tiempo. Los edificios de alrededor eran las típicas casas antiguas y todos los
vendedores estaban vestidos con ropajes propios de la época.
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