Traducción
Llevaba tiempo sopesando la
idea de publicar una entrada sobre este tema, pero siempre me paraba el hecho
de que tampoco poseo años y años de experiencia como para proporcionar
información detallada al respecto. Pese a ello, el comienzo del nuevo año me ha
animado a compartir algunas cuestiones importantes a la hora de ser traductora
(o traductor) autónoma en Alemania. Yo misma estaba hecha un mar de dudas al
acabar el grado en Valencia, porque pocos profesores nos facilitaron datos
sobre cómo es la situación en el caso de España. Por suerte, en Heidelberg tuve
un seminario intensivo que duró una semana, durante la cual una traductora nos
bombardeó con todo tipo de información acerca de la profesión del traductor autónomo en
Alemania. Fue un curso muy exhaustivo y algo abrumador –sobre todo cuando la
mujer empezó a enumerar los distintos tipos de seguros que se deberían
contratar–, pero a la vez muy útil, porque dio respuesta a muchas de las
preguntas que llevaban rondando por mi mente desde que me planteé dar el salto
como autónoma. Por supuesto, no me voy a detener en todo lo que ella mencionó,
sino en algunos aspectos clave: cómo registrarse, algunos puntos sobre
contabilidad y las ventajas de formar parte de una asociación de traductores.
Para finalizar el año, me parecía oportuno
escribir una entrada acerca de una de las actividades a las que tantas horas
semanales dedico: la traducción. Estos últimos días, entre descansos de
polvorones y almendras garrapiñadas, me ha tocado estar tardes delante de la
interfaz de Across y de MemoQ. Los textos no podrían ser más dispares entre sí;
ya que, por un lado, tengo que traducir contratos de compraventa para el máster
y, al mismo tiempo, participo en un proyecto de localización de un sitio web
alemán que vende productos ecológicos. Dos géneros totalmente distintos que,
aun así, comparten algunos puntos en común. Esto se debe principalmente a las peculiaridades
de cada lengua, las cuales permiten sacar algunas conclusiones generales que pueden ser de gran ayuda a la hora de
traducir del alemán al español. Es por ello que me he decidido a elaborar una
escueta lista con algunas cuestiones que me parecen fundamentales en esta combinación
de idiomas. Por supuesto, estas son algo subjetivas, pues se basan principalmente
en mi propia experiencia, y no podrán aplicarse en todos los casos, como todo
en esta vida.
Dentro de poco más de un mes me habré graduado
(touch wood). Como ya he comentado en
otras entradas, la carrera universitaria por la que me decanté es Traducción y
Mediación Interlingüística, grado ofertado por la Universidad de Valencia.
Desde hace bastante tiempo tenía claro que no quería cursar el posgrado en
España, así que este último año he dedicado bastante tiempo a informarme sobre las
distintas opciones que hay en Alemania, ya que es allí donde tengo pensado
realizar el máster. Mi obsesión poco saludable por enterarme de hasta el último
detalle me ha obligado a leerme tropecientas guías docentes, procesos de
admisión y demás trámites burocráticos. Soy de esas personas a las que les
encanta estresarse con años luz de antelación. Como todavía no he publicado
demasiadas entradas en relación con mis estudios, he pensado que no estaría de
más redactar una entrada que quizás pueda ayudar a todos aquellos que, como yo,
quieran estudiar un máster de Traducción en Alemania.
Antes de ir al grano para comentar las
universidades alemanas y los posgrados que estas ofertan, tengo que mencionar
un paso crucial: la solicitud. La documentación necesaria puede variar de una
universidad a otra, así como los plazos para presentarla, por lo que conviene
informarse con tiempo. Entre otras cosas, porque en muchos casos hacerse con
todos los documentos será toda una aventura que hará que la búsqueda del Santo
Grial parezca un juego de niños en comparación.
La mayoría de universidades alemanas piden que
los documentos estén en inglés o en alemán, por lo que seguramente tengamos que
proporcionar una traducción certificada (beglaubigte
Übersetzung), llevada a cabo por un traductor jurado. Por lo que a los
documentos en sí se refiere, los que suelen pedir en casi todas las
universidades son los siguientes:
- Nota de acceso a la universidad: por
raro que resulte, a diferencia de España, en Alemania piden la nota con la que
ingresamos en la universidad, lo que ellos conocen como Abitur. Así, en nuestro caso habría que traducir tanto el título de
bachiller como las notas de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU).
- El título universitario oficial y las
calificaciones. En el caso de que aún no tengamos el título por estar cursando el último año de carrera,
deberemos presentar un documento que así lo acredite, expedido por nuestra universidad. Muchas universidades suelen aceptar no solo estudiantes que hayan realizado el grado en Traducción, sino también otros grados de la rama de Humanidades.
- Certificado oficial de conocimientos de
alemán. Por regla general, piden un C1 y aceptan los siguientes títulos: el
DSH, el TestDaF y los certificados del Goethe-Institut.
De todos los documentos nos pedirán copias
compulsadas, así que tendremos que ir al ayuntamiento junto con los documentos
originales para obtenerlas. Además, otro dato importante es que en muchas
universidades, como la de Leipzig, nos pedirán que mandemos nuestros títulos al
Uni Assist (http://www.uni-assist.de/). Esta es una asociación alemana que se encarga de supervisar que
nuestros certificados extranjeros son válidos para estudiar en una universidad
alemana, proceso que se conoce como Zeugnisprüfung.
Preparad la cartera, porque este proceso supone unos gastos (75 €), además de
15€ por cada universidad adicional a las que solicitemos una plaza.
Dicho esto, paso ahora a centrarme en los
posgrados de Traducción sobre los que estuve indagando, por ser los que más
interesantes me parecían:
1- Universidad de Leipzig
(Translatologie)
Esta universidad es una de las más prestigiosas
para Traducción, no solo dentro de Alemania, sino en toda Europa. De hecho,
este posgrado en concreto cuenta con un sello de calidad otorgado por la
Comisión Europea.
A diferencia de los otros másteres que
comentaré, para ingresar en este es necesario realizar una prueba de acceso (Eignungsprüfung), que suele tener lugar
en junio. También es posible realizarla en septiembre, pero hay que aportar
razones que justifiquen por qué no podemos hacer el examen en la primera
convocatoria. Dicho examen consta de dos partes: una parte en alemán sobre
cultura general y otra con una prueba de traducción a nuestra lengua materna.
En el caso de que el alemán no sea nuestra lengua materna, ofrecen cuatro idiomas
como lengua A: inglés, francés, ruso y español. La lengua B siempre será el
alemán.
Dentro del máster, hay dos itinerarios posibles
dependiendo de los cursos que elijamos: traducción especializada (con una
orientación al mundo laboral) o lingüística aplicada (con una orientación a la
investigación). En el caso de la traducción especializada, hay muchas
asignaturas prácticas donde se traducen todo tipo de textos de carácter
especializado (técnicos, jurídicos, médicos…). Dependiendo del ámbito al que
queramos dedicarnos, elegiremos unas asignaturas u otras. Se traduce tanto del
alemán al español como a la inversa. Además, le dan gran importancia a la
integración de las herramientas TAO, por lo que enseñan un buen dominio de los
bancos terminológicos y de las memorias de traducción, además de ofertar
asignaturas optativas muy interesantes como la gestión de proyectos o la
localización de páginas web.
Un punto a favor de este máster es el lugar
donde se encuentra: Leipzig. La antigua ciudad de la RDA ha florecido a lo
largo de los últimos y, actualmente, apenas hay vestigios del antiguo
socialismo gris que caracterizaba el este del país. Muchos la consideran la
“nueva Berlín”, porque se ha convertido en un lugar muy atractivo para muchos
estudiantes, no solo por su amplia oferta cultural y artística, sino por los
bajos precios de alquiler.
2- Universidad de Heidelberg
(Übersetzungswissenschaft)
La universidad más antigua de Alemania también
puede presumir de una larga tradición en los todavía jóvenes estudios de
Traducción. De manera similar al máster de Translatologie, también puede
escogerse un itinerario más enfocado a la traducción especializada o al campo
de la Traductología y a las cuestiones culturales, desde una perspectiva
contrastiva.
A diferencia del máster anterior, no hay prueba
de acceso, pero la nota mínima para acceder es de un 2,0 (en el grado), lo cual
viene a ser algo más de un 8 en el sistema de calificaciones español. Además,
tienen muy en cuenta si hemos realizado actividades adicionales, como pueden
ser cursos de traducción o prácticas en empresas.
Uno de los puntos fuertes de este máster es que
ofrecen la posibilidad de cursar asignaturas de otras carreras como Derecho,
Medicina y Economía, lo cual puede ser de gran ayuda para familiarizarnos con
la terminología y adquirir nociones básicas de las distintas disciplinas. La falta de conocimiento técnico es uno de los
problemas más acusados en traducción especializada, por lo que estas Ergänzungsfächer pueden ser de gran
ayuda para afianzar una base sobre la que continuar formándonos. En el caso de
Derecho, por ejemplo, nos dan la opción de escoger distintas asignaturas de
carácter introductorio acerca de los distintos sistemas jurídicos de diversos
países, lo cual resulta fundamental para la traducción judicial.
A esto hay que sumarle que Heidelberg es considerada
por muchos turistas como la ciudad más bonita de Alemania. De hecho, su
pintoresco casco antiguo no fue bombardeado durante la II Guerra Mundial, por
lo que la arquitectura quedó prácticamente intacta, a diferencia de muchas
otras ciudades alemanas.
3- Universität Hildesheim - Internationale Fachkommunikation. Sprachen und
Technik/ Medientext und Medienübersetzung
Esta pequeña ciudad de Baja Sajonia no es tan
conocida como las dos anteriores, pero también oferta dos másteres de
Traducción: uno de traducción técnica (Internationale Fachkommunikation. Sprachen und Technik) y otro de
traducción audiovisual (Medientext und Medienübersetzung). Por lo que he podido comprobar en las guías docentes, le dan mucha
importancia al uso de las nuevas tecnologías y a la experiencia práctica. Tal
es así, que es obligatorio realizar prácticas de un mínimo de duración de ocho
semanas. Un requisito de la solicitud es presentar una carta de motivación
junto con el resto de documentos.
4- Fachhochschule Köln –
Fachübersetzen
A diferencia de los otros tres, este máster se
imparte en una Fachhochschule, un tipo de universidad que se caracteriza por ofertar
estudios eminentemente prácticos. No tienen un carácter tan académico, sino que
están enfocados al mundo laboral y suelen mantener estrechas relaciones con
empresas.
Igual que Leipzig, este máster también recibió
el sello de calidad de la Comisión Europea. Además, tal y como ocurría con la
de Hildesheim, también es obligatorio realizar prácticas, las cuales deben
durar un mínimo de dos meses. Los estudiantes suelen hacerlas durante las
Semesterferien, sobre todo entre el 2º y el 3º semestre.
Hay casos concretos en los que es necesario aprobar
un examen de admisión, es decir, si tenemos una media superior a 2,3 o 3,0 o no
hemos realizado estudios de Traducción. Esta prueba suele tener lugar a finales
de mayo.
Por lo que a los ámbitos de especialidad se
refiere, hay dos opciones posibles: traducción científico-técnica o económico-jurídica.
Colonia es la cuarta ciudad más grande de Alemania
y es conocida por el carácter alegre de sus habitantes, por su catedral, la rica
cerveza Kölsch y la celebración del carnaval. Todavía no he conocido a ningún
alemán que no hable maravillas de ella.
Y hasta aquí la entrada de hoy sobre posgrados
de Traducción. Sé que no he mencionado otras universidades como la de
Saarbrücken o la de Mainz, pero he querido centrarme en estos cuatro másteres, ya
que ha sido sobre los que más me he informado. El problema de la de Mainz, por
ejemplo, es que la facultad está situada en Germersheim, un pueblo con complejo
de ciudad que seguramente tenga menos vida que cualquier localidad de la España
profunda en pleno invierno. Por muy buena que sea la calidad de enseñanza, creo
que la ubicación también es un factor que hay que tener en cuenta, ya que los
posgrados en Alemania duran dos años, así que no está de más pensarse bien
dónde queremos vivir.
Cambiando de tercio, hace poco compré mi billete de avión, así que la
fecha de partida ya es definitiva: el 28 de junio me embarcaré en mi segunda aventura au
pairil, para pasar tres meses en Friburgo. En poco más de un mes, me habré mudado a Alemania para una
estancia seguramente mucho más prolongada que mi año de intercambio Erasmus.
El mejor invento del calendario universitario alemán son las Semesterferien. Las universidades
españolas podrían aplicarse el cuento, porque un ridículo fin de semana entre
el último examen del primer cuatrimestre y el comienzo de las clases del
segundo difícilmente puede considerarse como una pausa adecuada para que las
neuronas se regeneren. Así es, después del examen de Interpretación del
viernes, el lunes ya me tocaba ir de nuevo a la facultad. ¿No es maravilloso?
Quejas aparte, este cuatrimestre no pinta del todo mal. Todavía se me
hace difícil asimilar que es el último del grado, aunque no negaré que tengo
ganas de que este llegue a su fin para comenzar una nueva etapa. Lo bueno es que tengo tanto los
miércoles como los viernes libres y que no hay ninguna asignatura que me
desagrade. La mayoría de ellas son prácticas: Traducción audiovisual, jurídica,
Interpretación y Traducción general de alemán 3. Aún tengo que redactar la
memoria de las prácticas y en junio presento el Trabajo de Fin de Grado, pero
esto no es algo que me preocupe demasiado. La incógnita que oscila en el aire y
que también angustia a muchos universitarios a punto de graduarse es la
conocida: “y ahora, ¿qué?”.
Una de las preguntas que surgen es si empezar un máster o no y, en caso
de hacerlo, cuándo y dónde. Los hay
quienes ni siquiera se plantean la primera cuestión, pues de sobra nos han
repetido veces que “sin máster, no vas a ninguna parte“. Yo personalmente pienso
que esta afirmación hay que cogerla con pinzas, pues no creo que sea una verdad
absoluta. Sé que la situación varía dependiendo de los estudios, así que me
limitaré a hablar sobre el campo que mejor conozco, es decir, el de la
traducción. Sí que es cierto que en la mayoría de grados de las universidades
españolas, las asignaturas tienen como objetivo transmitir nociones básicas
sobre los distintos ámbitos de la traducción; como una especie de visión
general para que el alumno toque un poco cada palo y decida después en qué rama
especializarse. Aun así, hay que tener en cuenta que el tema de la
especialización es algo que se ve en gran parte influenciado por las
casualidades del destino y las exigencias del mercado, pero esto está fuera del
alcance de las decisiones que cada uno pueda tomar, por lo que no merece la
pena devanarse los sesos al respecto. Pero ¿significa esto que vamos a morir al
máster? Ni mucho menos.
El miedo por no saber qué hacer tras acabar el grado y la inseguridad
ante la perspectiva de abandonar la universidad empujan a muchos estudiantes a
optar por la vía “fácil”: continuar con el posgrado justo al acabar la carrera.
En mi opinión, esto no siempre es lo idóneo. Cursar un máster no tiene por qué
ser siempre mejor, sobre todo si se tiene en cuenta que la mayoría de másteres
españoles solo son de un año de duración (aunque por las tasas, bien podrían
durar más que el grado). Por mucho prestigio del que goce la universidad y muy
bien que esté el plan de estudios, esto no supone ninguna garantía. Como dicen
en alemán: Probieren geht über studieren (“la
experiencia es la madre de la ciencia”). Antes de lanzarse a la aventura y
desembolsar por desembolsar, quizás sea más sensato tantear un poco en el campo
laboral. Hay muchos lugares donde encontrar encargos de traducción, como el
sitio web para autónomos https://www.odesk.com/. Yo he trabajado como traductora para una
empresa inglesa gracias a esta plataforma, ya que hay todo tipo de anuncios que
van saliendo constantemente. Ojo, esto también se puede (y se debería) hacer a
lo largo de la carrera, así que si alguien tiene muy claro en qué quiere
especializarse, adelante con el máster.
Pero el máster no es la única opción. Hay muchas convocatorias de becas,
como la de auxiliares de conversación, las cuales nos brindan la oportunidad de
ganar algo de experiencia y disfrutar de un cambio de aires, lejos del entorno
académico. La opción de trabajar como au
pair o sencillamente irse a vivir a un país extranjero durante una
temporada también pueden ser muy positivas.
Muchas veces la incertidumbre nos frena y nos aconseja que escojamos el
camino seguro, que vayamos por el sendero marcado. Pero ¿qué hay del riesgo y
de la experimentación? Soy de las que piensan que precisamente al acabar el
grado es cuando más libertad se tiene. Con un título en el bolsillo, sin las
ataduras de una familia y con ganas de demostrar lo que hemos aprendido durante
nuestra formación, es el momento perfecto para salir ahí fuera y atreverse a
salir de la rutina. No tiene por qué tratarse de retos ambiciosos, sino que más
bien es un paréntesis para hacer aquello que siempre queríamos hacer y
experimentar.
Yo he mandado distintas solicitudes de becas, por aquello de no cerrarse
puertas. Tengo muy claro que quiero cursar el máster de Translatologie en la
Universidad de Leipzig, pero la duda es si será después de terminar la carrera
o un año más tarde. Mi consuelo es que, cuando llegue el momento de dar el
paso, la burocracia alemana me esperará con los brazos abiertos.
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