viernes, 26 de mayo de 2017

El alemán coloquial

Una de las metas de cualquier estudiante de un idioma extranjero es llegar a mantener conversaciones cotidianas con fluidez. Para lograr dicho propósito, los materiales didácticos solo nos muestran la mitad del camino, ya que el foco de atención suele colocarse en las reglas gramaticales y el vocabulario. No son pocos los casos en los que el estudiante es capaz de escribir una redacción intachable sobre el uso de las energías renovables y, a la hora de charlar con otros nativos sobre temas más banales, la inseguridad se apodera de su lengua y le cuesta salir del paso ―o no logra expresarse con la naturalidad que le gustaría―. La perseguida soltura se va adquiriendo tras cierto tiempo viviendo en el país donde se habla esa lengua, a base de escuchar a los nativos y de ir automatizando las expresiones que emplean en determinadas situaciones. Aun así, conocer de antemano algunos rasgos del alemán oral puede ser muy útil para facilitarnos la difícil empresa de dominar este idioma.

domingo, 16 de abril de 2017

Primavera azul: Valencia - Ibiza

Estas vacaciones de semestre las he pasado a orillas del Mediterráneo: dos semanas en mi natal Valencia, evitando el agobiante ambiente de las Fallas, y una en Ibiza, destino estrella de los amantes de la vida nocturna con acento español. He de confesar que esta isla nunca me había atraído demasiado, en gran parte porque no soy partidaria de los retiros de sol y playa donde el principal pasatiempo consiste en untarse con crema solar hasta los entresijos de los dedos del pie y en freírse la piel de manera uniforme, evitando así el temido acabado “fresa y nata” que tan extendido está en la comunidad de veraneantes guiris. Aun así, tras un semestre cargado de exámenes (he cursado un total de 9 asignaturas por desajustes del recién implantado plan de estudios de mi máster), la idea de relajarme en una isla cercana en temporada baja fue ganando en atractivo.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Traducir del alemán al español


Para finalizar el año, me parecía oportuno escribir una entrada acerca de una de las actividades a las que tantas horas semanales dedico: la traducción. Estos últimos días, entre descansos de polvorones y almendras garrapiñadas, me ha tocado estar tardes delante de la interfaz de Across y de MemoQ. Los textos no podrían ser más dispares entre sí; ya que, por un lado, tengo que traducir contratos de compraventa para el máster y, al mismo tiempo, participo en un proyecto de localización de un sitio web alemán que vende productos ecológicos. Dos géneros totalmente distintos que, aun así, comparten algunos puntos en común. Esto se debe principalmente a las peculiaridades de cada lengua, las cuales permiten sacar algunas conclusiones generales  que pueden ser de gran ayuda a la hora de traducir del alemán al español. Es por ello que me he decidido a elaborar una escueta lista con algunas cuestiones que me parecen fundamentales en esta combinación de idiomas. Por supuesto, estas son algo subjetivas, pues se basan principalmente en mi propia experiencia, y no podrán aplicarse en todos los casos, como todo en esta vida.