domingo, 16 de abril de 2017

Primavera azul: Valencia - Ibiza

Estas vacaciones de semestre las he pasado a orillas del Mediterráneo: dos semanas en mi natal Valencia, evitando el agobiante ambiente de las Fallas, y una en Ibiza, destino estrella de los amantes de la vida nocturna con acento español. He de confesar que esta isla nunca me había atraído demasiado, en gran parte porque no soy partidaria de los retiros de sol y playa donde el principal pasatiempo consiste en untarse con crema solar hasta los entresijos de los dedos del pie y en freírse la piel de manera uniforme, evitando así el temido acabado “fresa y nata” que tan extendido está en la comunidad de veraneantes guiris. Aun así, tras un semestre cargado de exámenes (he cursado un total de 9 asignaturas por desajustes del recién implantado plan de estudios de mi máster), la idea de relajarme en una isla cercana en temporada baja fue ganando en atractivo.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Traducir del alemán al español


Para finalizar el año, me parecía oportuno escribir una entrada acerca de una de las actividades a las que tantas horas semanales dedico: la traducción. Estos últimos días, entre descansos de polvorones y almendras garrapiñadas, me ha tocado estar tardes delante de la interfaz de Across y de MemoQ. Los textos no podrían ser más dispares entre sí; ya que, por un lado, tengo que traducir contratos de compraventa para el máster y, al mismo tiempo, participo en un proyecto de localización de un sitio web alemán que vende productos ecológicos. Dos géneros totalmente distintos que, aun así, comparten algunos puntos en común. Esto se debe principalmente a las peculiaridades de cada lengua, las cuales permiten sacar algunas conclusiones generales  que pueden ser de gran ayuda a la hora de traducir del alemán al español. Es por ello que me he decidido a elaborar una escueta lista con algunas cuestiones que me parecen fundamentales en esta combinación de idiomas. Por supuesto, estas son algo subjetivas, pues se basan principalmente en mi propia experiencia, y no podrán aplicarse en todos los casos, como todo en esta vida.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Por qué Heidelberg es puro romanticismo






Berlín, Múnich, Hamburgo, Colonia, Fráncfort. Estos topónimos seguramente no resulten desconocidos para alguien que no esté demasiado familiarizado con la geografía alemana. Pero si rascamos un poco más, nos sorprenderá que mucha gente conoce también una pequeña ciudad con poco más de 150.000 habitantes. Ya sea por su emblemático castillo, por su prestigiosa universidad (la más antigua de toda Alemania) o por la “privilegiada” posición de la que disfrutó durante la Segunda Guerra Mundial, gracias a la cual salió ilesa de los bombardeos; Heidelberg ha logrado hacerse un hueco incluso en el escaso mapa mental de aquellos que apenas conocen Alemania.

Pero ¿qué es lo que tiene esta ciudad para hacer gala de semejante fama? Para el gremio de estudiantes de Traducción, la respuesta es bien clara: su facultad de Traducción e Interpretación, destino Erasmus codiciado por todos aquellos que desean perfeccionar sus conocimientos de alemán en un escenario de cuento. Porque es innegable que uno de los tesoros que alberga esta ciudad es su magnífico casco antiguo, el cual se caracteriza por sus imponentes edificios académicos,  los tortuosos callejones con viviendas que alternan postigos en diversos colores, el Puente Viejo de piedra que atraviesa el Neckar de punta a punta, las innumerables villas de fachadas exuberantes y jardines que parecen sacados de revistas de decoración…