domingo, 24 de mayo de 2015

Posgrados de Traducción en Alemania

Dentro de poco más de un mes me habré graduado (touch wood). Como ya he comentado en otras entradas, la carrera universitaria por la que me decanté es Traducción y Mediación Interlingüística, grado ofertado por la Universidad de Valencia. Desde hace bastante tiempo tenía claro que no quería cursar el posgrado en España, así que este último año he dedicado bastante tiempo a informarme sobre las distintas opciones que hay en Alemania, ya que es allí donde tengo pensado realizar el máster. Mi obsesión poco saludable por enterarme de hasta el último detalle me ha obligado a leerme tropecientas guías docentes, procesos de admisión y demás trámites burocráticos. Soy de esas personas a las que les encanta estresarse con años luz de antelación. Como todavía no he publicado demasiadas entradas en relación con mis estudios, he pensado que no estaría de más redactar una entrada que quizás pueda ayudar a todos aquellos que, como yo, quieran estudiar un máster de Traducción en Alemania.

Antes de ir al grano para comentar las universidades alemanas y los posgrados que estas ofertan, tengo que mencionar un paso crucial: la solicitud. La documentación necesaria puede variar de una universidad a otra, así como los plazos para presentarla, por lo que conviene informarse con tiempo. Entre otras cosas, porque en muchos casos hacerse con todos los documentos será toda una aventura que hará que la búsqueda del Santo Grial parezca un juego de niños en comparación.

La mayoría de universidades alemanas piden que los documentos estén en inglés o en alemán, por lo que seguramente tengamos que proporcionar una traducción certificada (beglaubigte Übersetzung), llevada a cabo por un traductor jurado. Por lo que a los documentos en sí se refiere, los que suelen pedir en casi todas las universidades son los siguientes:

- Nota de acceso a la universidad: por raro que resulte, a diferencia de España, en Alemania piden la nota con la que ingresamos en la universidad, lo que ellos conocen como Abitur. Así, en nuestro caso habría que traducir tanto el título de bachiller como las notas de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU).

- El título universitario oficial y las calificaciones. En el caso de que aún no tengamos el título por estar cursando el último año de carrera, deberemos presentar un documento que así lo acredite, expedido por nuestra universidad. Muchas universidades suelen aceptar no solo estudiantes que hayan realizado el grado en Traducción, sino también otros grados de la rama de Humanidades.

- Certificado oficial de conocimientos de alemán. Por regla general, piden un C1 y aceptan los siguientes títulos: el DSH, el TestDaF y los certificados del Goethe-Institut.

De todos los documentos nos pedirán copias compulsadas, así que tendremos que ir al ayuntamiento junto con los documentos originales para obtenerlas. Además, otro dato importante es que en muchas universidades, como la de Leipzig, nos pedirán que mandemos nuestros títulos al Uni Assist (http://www.uni-assist.de/). Esta es una asociación alemana que se encarga de supervisar que nuestros certificados extranjeros son válidos para estudiar en una universidad alemana, proceso que se conoce como Zeugnisprüfung. Preparad la cartera, porque este proceso supone unos gastos (75 €), además de 15€ por cada universidad adicional a las que solicitemos una plaza.

Dicho esto, paso ahora a centrarme en los posgrados de Traducción sobre los que estuve indagando, por ser los que más interesantes me parecían:

1-     Universidad de Leipzig (Translatologie)


Esta universidad es una de las más prestigiosas para Traducción, no solo dentro de Alemania, sino en toda Europa. De hecho, este posgrado en concreto cuenta con un sello de calidad otorgado por la Comisión Europea.

A diferencia de los otros másteres que comentaré, para ingresar en este es necesario realizar una prueba de acceso (Eignungsprüfung), que suele tener lugar en junio. También es posible realizarla en septiembre, pero hay que aportar razones que justifiquen por qué no podemos hacer el examen en la primera convocatoria. Dicho examen consta de dos partes: una parte en alemán sobre cultura general y otra con una prueba de traducción a nuestra lengua materna. En el caso de que el alemán no sea nuestra lengua materna, ofrecen cuatro idiomas como lengua A: inglés, francés, ruso y español. La lengua B siempre será el alemán.

Dentro del máster, hay dos itinerarios posibles dependiendo de los cursos que elijamos: traducción especializada (con una orientación al mundo laboral) o lingüística aplicada (con una orientación a la investigación). En el caso de la traducción especializada, hay muchas asignaturas prácticas donde se traducen todo tipo de textos de carácter especializado (técnicos, jurídicos, médicos…). Dependiendo del ámbito al que queramos dedicarnos, elegiremos unas asignaturas u otras. Se traduce tanto del alemán al español como a la inversa. Además, le dan gran importancia a la integración de las herramientas TAO, por lo que enseñan un buen dominio de los bancos terminológicos y de las memorias de traducción, además de ofertar asignaturas optativas muy interesantes como la gestión de proyectos o la localización de páginas web.

Un punto a favor de este máster es el lugar donde se encuentra: Leipzig. La antigua ciudad de la RDA ha florecido a lo largo de los últimos y, actualmente, apenas hay vestigios del antiguo socialismo gris que caracterizaba el este del país. Muchos la consideran la “nueva Berlín”, porque se ha convertido en un lugar muy atractivo para muchos estudiantes, no solo por su amplia oferta cultural y artística, sino por los bajos precios de alquiler.

2-     Universidad de Heidelberg (Übersetzungswissenschaft)


La universidad más antigua de Alemania también puede presumir de una larga tradición en los todavía jóvenes estudios de Traducción. De manera similar al máster de Translatologie, también puede escogerse un itinerario más enfocado a la traducción especializada o al campo de la Traductología y a las cuestiones culturales, desde una perspectiva contrastiva.

A diferencia del máster anterior, no hay prueba de acceso, pero la nota mínima para acceder es de un 2,0 (en el grado), lo cual viene a ser algo más de un 8 en el sistema de calificaciones español. Además, tienen muy en cuenta si hemos realizado actividades adicionales, como pueden ser cursos de traducción o prácticas en empresas.

Uno de los puntos fuertes de este máster es que ofrecen la posibilidad de cursar asignaturas de otras carreras como Derecho, Medicina y Economía, lo cual puede ser de gran ayuda para familiarizarnos con la terminología y adquirir nociones básicas de las distintas disciplinas.  La falta de conocimiento técnico es uno de los problemas más acusados en traducción especializada, por lo que estas Ergänzungsfächer pueden ser de gran ayuda para afianzar una base sobre la que continuar formándonos. En el caso de Derecho, por ejemplo, nos dan la opción de escoger distintas asignaturas de carácter introductorio acerca de los distintos sistemas jurídicos de diversos países, lo cual resulta fundamental para la traducción judicial.

A esto hay que sumarle que Heidelberg es considerada por muchos turistas como la ciudad más bonita de Alemania. De hecho, su pintoresco casco antiguo no fue bombardeado durante la II Guerra Mundial, por lo que la arquitectura quedó prácticamente intacta, a diferencia de muchas otras ciudades alemanas.




3-     Universität Hildesheim - Internationale Fachkommunikation. Sprachen und Technik/ Medientext und Medienübersetzung




Esta pequeña ciudad de Baja Sajonia no es tan conocida como las dos anteriores, pero también oferta dos másteres de Traducción: uno de traducción técnica (Internationale Fachkommunikation. Sprachen und Technik) y otro de traducción audiovisual (Medientext und Medienübersetzung). Por lo que he podido comprobar en las guías docentes, le dan mucha importancia al uso de las nuevas tecnologías y a la experiencia práctica. Tal es así, que es obligatorio realizar prácticas de un mínimo de duración de ocho semanas. Un requisito de la solicitud es presentar una carta de motivación junto con el resto de documentos.

4-     Fachhochschule Köln – Fachübersetzen



A diferencia de los otros tres, este máster se imparte en una Fachhochschule, un tipo de universidad que se caracteriza por ofertar estudios eminentemente prácticos. No tienen un carácter tan académico, sino que están enfocados al mundo laboral y suelen mantener estrechas relaciones con empresas.

Igual que Leipzig, este máster también recibió el sello de calidad de la Comisión Europea. Además, tal y como ocurría con la de Hildesheim, también es obligatorio realizar prácticas, las cuales deben durar un mínimo de dos meses. Los estudiantes suelen hacerlas durante las Semesterferien, sobre todo entre el 2º y el 3º semestre.

Hay casos concretos en los que es necesario aprobar un examen de admisión, es decir, si tenemos una media superior a 2,3 o 3,0 o no hemos realizado estudios de Traducción. Esta prueba suele tener lugar a finales de mayo.  

Por lo que a los ámbitos de especialidad se refiere, hay dos opciones posibles: traducción científico-técnica o económico-jurídica.

Colonia es la cuarta ciudad más grande de Alemania y es conocida por el carácter alegre de sus habitantes, por su catedral, la rica cerveza Kölsch y la celebración del carnaval. Todavía no he conocido a ningún alemán que no hable maravillas de ella.





Y hasta aquí la entrada de hoy sobre posgrados de Traducción. Sé que no he mencionado otras universidades como la de Saarbrücken o la de Mainz, pero he querido centrarme en estos cuatro másteres, ya que ha sido sobre los que más me he informado. El problema de la de Mainz, por ejemplo, es que la facultad está situada en Germersheim, un pueblo con complejo de ciudad que seguramente tenga menos vida que cualquier localidad de la España profunda en pleno invierno. Por muy buena que sea la calidad de enseñanza, creo que la ubicación también es un factor que hay que tener en cuenta, ya que los posgrados en Alemania duran dos años, así que no está de más pensarse bien dónde queremos vivir.


Cambiando de tercio, hace poco compré mi billete de avión, así que la fecha de partida ya es definitiva: el 28 de junio me embarcaré en mi segunda aventura au pairil, para pasar tres meses en Friburgo. En poco más de un mes, me habré mudado a Alemania para una estancia seguramente mucho más prolongada que mi año de intercambio Erasmus.


martes, 12 de mayo de 2015

Planes de verano

Después de haber estado desaparecida durante bastante tiempo, regreso para contaros qué tal fue mi breve escapada a Friburgo. Como ya comenté en una entrada anterior, el martes pasado me marché a Alemania aprovechando unos billetes de Ryanair a un precio de lo más suculento. El destino (Frankfurt Hahn) está donde Cristo perdió la sandalia, pero logré cuadrar tropecientas combinaciones de medios de transporte. Pero como siempre suele ocurrir, la suerte me sonrió y quiso que un día antes de mi partida se declarase la huelga más larga en la historia del Deutsche Bahn. ¿No es maravilloso?

Podéis imaginaros mi desesperación al darme cuenta de que se cancelaba el tren que supuestamente iba a llevarme desde Karlsruhe a Friburgo. En seguida me vino a la memoria la mala noche que me tocó pasar hará cosa de tres años en el aeropuerto de Fráncfort. Una y no más, santo Tomás. Así que, tras oír mi retahíla de insultos hacia la querida asociación de maquinistas alemanes y en un acto de solidaridad, Milan vino a la estación de Karlsruhe y pasamos la noche en la ciudad. ¿Pagar una noche en un hotel? Demasiado caro. Me negaba a pagar un céntimo más por culpa de la huelga, así que optamos por deambular un poco (y quien dice un poco, dice seis horas). Para matar el tiempo fuimos a un bar de cócteles y luego exploramos el Zoologischer Stadtgarten. En este último lugar entramos más bien por puro accidente, ya que en principio está cerrado y no puede accederse de noche (obvio). De todas formas, dejando aparte infracciones no intencionadas, no es una visita recomendada a estas horas, ya que los sonidos de los animales en plena oscuridad no eran de lo más agradables, y menos aún con una piña colada en la sangre.


Una vez en Friburgo, todo fue de maravilla. El tiempo era inmejorable y pudimos disfrutar de excursiones por el bosque, paseos en bicicleta a orillas del Dreisam e incluso de un concierto de piano gratuito ofertado por la Musikhochschule. Por cuestiones prácticas no me llevé la cámara, así que solo tengo algunas fotografías del móvil de una calidad mejorable, aunque mejor que nada.






La guinda de mi visita tuvo lugar el domingo. Con esto os desvelo una muy buena noticia: ¡voy a repetir experiencia au pair! Y esta vez nada más y nada menos que en Friburgo. Resulta que, después de sopesar distintos planes para este verano, me registré de nuevo en Au Pair World para ver si había alguna familia en alguna ciudad que me interesase. La suerte quiso que me encontrase con una que vivía en Merzhausen, un municipio que, si bien no llega a ser parte del mismo Friburgo, está prácticamente al lado y mucha gente lo considera como un barrio dentro de la ciudad. De hecho, la casa donde viven está a cinco minutos andando de una parada de metro del conocido barrio ecológico, Vauban.

Tras intercambiar algunos correos, anteayer quedé con la familia para conocernos mejor. Congenié tanto con los dos niños pequeños como con los dos padres, por lo que no me lo pensé dos veces a la hora de firmar el contrato. Así que ya está decidido: desde finales de junio hasta finales de septiembre viviré de nuevo en Friburgo. Esto significa que dentro de poco volveréis a leer entradas sobre mis experiencias como au pair en el país teutón.

Todavía sigo a la espera de la plaza que solicité como auxiliar de conversación. En teoría comunican el destino a principios de junio, por lo que hasta entonces dudo que sepa nada. He de admitir que estoy bastante impaciente por saber si me han concedido una plaza y en qué lugar, aunque no me hago demasiadas ilusiones sobre la ciudad, porque es algo muy arbitrario.