domingo, 26 de octubre de 2014

A orillas del Mediterráneo no existe el entretiempo

Una nunca consigue librarse de esta manía absurda de recurrir al tiempo para salir del paso. El tema por excelencia de las “conversaciones paja” de ascensor es el comodín ideal con el que dar comienzo a una entrada de blog. Pero esto de que el otoño se resista en venir, como que frustra, y no poco. Sobre todo si, como yo, eres una de esas personas que se pasarían tardes de lluvia con un buen libro y una taza de café tan ricamente. Y sí, para que lo vamos a negar, también soy una de esas personas que derraman el café en un abrir y cerrar de ojos. Por si no lo he dicho ya, mi maña brilla por su ausencia. No soy muy geschickt, como se encarga mi novio de recordarme cada vez que tropiezo con cualquier objeto.

El caso es que vamos a entrar en noviembre y en Valencia todavía hace un sol de los que son capaces de freír huevos sobre los capós de los coches. Lo que podría parecer como una ventaja, resulta que para alguien cuya estación preferida es el otoño se convierte en un tormento. Ayer hablé con mi novio por Skype y él, con manga larga, se encargaba de recordarme lo bonito que está ahora el follaje de los árboles en Friburgo. Mi único consuelo es que en dos meses estaré de nuevo por allí. ¡Al fin! Hace poco que compré los billetes de avión para pasar allí la Nochevieja, por lo que estaré en mi querida Selva Negra del 27 de diciembre al 5 de enero.  

A principios de este mes fue él quien vino a visitarme a España y, como el clima estaba así de veraniego, pudimos incluso bañarnos en la playa. Para alguien cuya ciudad de origen es Berlín, los rayos de sol son motivo de fiesta, pero si llevas toda tu vida a orillas del Mediterráneo, como que no tienen mucho de especial. Aunque que conste que la fotografía donde parezco malhumorada fue fruto de la casualidad, porque fue un día estupendo. De hecho, no puedo quejarme en absoluto, porque fueron como unas pequeñas vacaciones cuando las clases ya habían empezado y me sirvió para desconectar.









Lo bueno de este cuatrimestre es que dispongo de bastante tiempo libre, aunque esto se debe sobre todo a que todavía no he empezado con las prácticas. Estoy aprovechando para centrarme en la investigación del trabajo de fin de grado, a pesar de que aún quede mucho tiempo por delante. De momento estoy en la fase de “voy a abarcarlo todo, voy a comerme el mundo. ¡Oh, otro artículo relacionado! Esto también puede servir. Y esto. Y esto otro”. Ya veremos lo que me dura hasta que llegue a la fase de “esto no me da ni para el abstract. ¿Por qué narices copié esto? ¿Y esto otro? ¿De dónde leches ha salido? Pues oye, no sé hasta qué punto la vida del mono capuchino en cautividad puede ser relevante para el proyecto… ”.


Por lo demás, no hay mucho que destacar. Me despido con una fotografía tomada desde mi habitación mientras amanecía y que plasma a la perfección el eterno verano que reina en mi ciudad. Sí, admito que los cielos despejados como este también tienen su encanto, pero echo de menos el frío. Y la lluvia, los abrigos, las narices rojas… En fin, el otoño. Herbst, du fehlst mir.   


2 comentarios:

  1. "¿Por qué narices copié esto? "... ya se ha hecho común en lo que queda de mi semestre esa frase. A veces, ya no logro recordar que hacia cinco minutos antes.
    Espero y el tiempo vuele, y el clima sea mas cercano a lo que prefieres. En mi ciudad todo los años las estaciones han estado mas rebeldes a la norma, adoro los lugares donde alguien te dice "lleva un chaleco y unos pantalones solamente", y al llegar es así, o, "cúbrete hasta las mejillas", y das las gracias por el consejo. Aquí, todos los días es un desafió, he llegado a pensar que Dios esta utilizándonos como base de experimentos para la siguiente fase del calentamiento global.
    Suerte, saludos.

    ResponderEliminar
  2. Holaaaaa :)

    Espero que el "otoño" raro ese se haya ido ya, hablando con mi familia me contaron que tenían 30 grados, y eso que en el País Vasco el clima es más bien inglés... El otoño alemán la verdad es que es precioso, más de una vez he pensado escribir sobre lo bonito y colorido que queda todo.

    Qué bien que vayas a Freiburg para Nochevieja! Seguro que es super especial :D. No queda nada, dentro de bien poco es Navidad. Me digo la misma frase a mí misma cuando me estreso con la uni jajaja pero lo cierto es que es multiusos.

    Y lo del trabajo de fin de grado... Puf. La fase de buscar info es la peor, algunos momentos te parece que vas a encontrar de sobra, luego te falta información y nada en internet ni la biblio habla de lo que tú necesitas y cinco minutos después te encuentras con cien mil artículos con toneladas de información y no sabes qué meter en el trabajo y que dejar fuera. Un rollo, vamos, en versión corta :P.

    Mucha suerte con todo y espero seguir tus aventuras estés donde estés :)

    ResponderEliminar