jueves, 29 de diciembre de 2016

Traducir del alemán al español


Para finalizar el año, me parecía oportuno escribir una entrada acerca de una de las actividades a las que tantas horas semanales dedico: la traducción. Estos últimos días, entre descansos de polvorones y almendras garrapiñadas, me ha tocado estar tardes delante de la interfaz de Across y de MemoQ. Los textos no podrían ser más dispares entre sí; ya que, por un lado, tengo que traducir contratos de compraventa para el máster y, al mismo tiempo, participo en un proyecto de localización de un sitio web alemán que vende productos ecológicos. Dos géneros totalmente distintos que, aun así, comparten algunos puntos en común. Esto se debe principalmente a las peculiaridades de cada lengua, las cuales permiten sacar algunas conclusiones generales  que pueden ser de gran ayuda a la hora de traducir del alemán al español. Es por ello que me he decidido a elaborar una escueta lista con algunas cuestiones que me parecen fundamentales en esta combinación de idiomas. Por supuesto, estas son algo subjetivas, pues se basan principalmente en mi propia experiencia, y no podrán aplicarse en todos los casos, como todo en esta vida.


1) Alemán = nominal. Español = verbal. Esta me parece una regla de oro que muchas veces se olvida. En alemán se tiende a emplear muchos sustantivos. Yendo un paso más, diría que sienten especial debilidad por los compuestos (les encanta estrujar hasta las últimas gotas de la infinita capacidad creativa que ofrece el idioma). El español, por el contrario, es un idioma mucho más verbal (no en vano llevamos de cabeza a los extranjeros con nuestros tropecientos tiempos verbales y sus irregularidades). Me sirvo de un ejemplo muy recurrente en el proyecto de localización:
für Muskelaufbau = para ganar masa muscular

2) Anglicismos hasta en la sopa. Esto no es aplicable a todos los géneros textuales, pero por lo general nos percataremos de que en alemán aparecen muchísimos anglicismos nada frecuentes en español. Suelen abundar sobre todo en los textos de marketing. Los anglicismos cuentan con más aceptación entre los lectores alemanes que entre los españoles, por lo que sería un error conservarlos al traducir. Siempre que sea posible, habrá que emplear la forma española. Muchas veces es fácil dejarse guiar por las recomendaciones de la Fundéu.

3) Los signos de puntuación también se traducen. En numerosas ocasiones nos olvidamos de que, dependiendo del idioma, se emplean unos signos de puntuación u otros. En alemán, por ejemplo, es frecuente el uso de la raya para hacer incisos o añadir conclusiones, mientras que en español optaríamos por otros signos como la coma, el paréntesis o los dos puntos.

4) El uso de las mayúsculas. No solo hay que tener en cuenta que en alemán todos los sustantivos van en mayúscula, sino que también hay casos en los que se emplea mayúscula, a diferencia del español. Un caso muy recurrente es el de los dos puntos. En alemán, tras los dos puntos, siempre se utiliza mayúscula.

Der Wald, die Felder, der See: All das gehörte früher einem einzigen Mann.
(Duden)
El bosque, los campos, el lago: todo esto solía pertenecerle a un único hombre.

5) Vacíos léxicos. No son pocos los casos en los que nos encontramos con términos alemanes que no tienen equivalencia en español porque hacen referencia a realidades que no existen en España. En estos casos siempre se puede optar por la palabra alemana (calco), términos más generales, explicitaciones y hasta por otros culturemas españoles, si nos decantásemos por una adaptación.

Stollen = Stollen (calco)
dulce navideño (generalización)
bizcocho de Navidad relleno de pasas y recubierto de azúcar (explicitación)
turrón (adaptación)

Aun así, creo que en el ámbito de los alimentos, gracias a cadenas como ALDI o LIDL, cada vez son más los españoles familiarizados con los productos alemanes. Términos como Quark o Apfelstrudel han dejado de ser desconocidos para el consumidor español.

Y hasta aquí la entrada de hoy. Estoy por Valencia hasta el sábado y el mismo día de Nochevieja vuelo a Berlín, a donde supuestamente llegaré a las nueve de la noche (sí, me tocará comerme las uvas al bajar de las escaleras del avión). Espero poder compartir a la vuelta de las vacaciones una entrada con los días que he pasado en la capital, siempre y cuando los miles de exámenes y trabajos me lo permitan. ¡Que tengáis un buen comienzo del año!


3 comentarios:

  1. Feliz añoooooooooooooooo! :D
    Espero que lo pasaras en grande en Berlin (y que nos cuentes tus aventurillas por allá acompañadas por algunas de tus fotos, que soy fan jajaj).
    No soy traductora pero me puedo imaginar que los aspectos arriba mencionados pueden volver loca a una! Sobre todo el tema de los nombres compuestos, tienen sustantivos para todo!
    Tu entrada me ha servido de motivación para volver a dar caña al alemán este año haha gracias ;).
    Un beso muy fuerte!

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  2. Hola, Dafne:
    Me ha gustado mucho tu entrada, yo también estudio traducción. Ahora estoy en tercero de carrera y me gustaría preguntarte si recomiendas algún software de traducción, si tú utilizas alguno, etc. Los que he visto son bastante caros y no sé hasta qué punto es útil comprar la licencia (y, si es útil, de cuál de todos).

    Gracias.

    Natalia

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  3. Hola, Natalia:

    Muchas gracias por comentar. Antes de comprar una licencia, tienes que tener muy claro si realmente te compensa realizar una inversión así. Puede que este no sea el caso si todavía estás estudiando, ya que es muy probable que tu universidad disponga de una licencia para algún programa con el que puedes trabajar en clase. Además, si en el futuro tienes pensado darte de alta como traductora autónoma, la compra te saldrá más rentable, ya que podrás deducir el IVA al tratarse de un gasto con fines profesionales.

    En cuanto a mi experiencia, he trabajado principalmente con tres programas (SDL Trados Studio, Across y MemoQ). Trados es uno de los más extendidos y populares; tuve la suerte de que en el grado en Valencia fue el programa que vimos en la asignatura de TIC, así que pude aprender las nociones básicas. Across es otro programa que está bastante extendido aquí en Alemania y lo he empezado a usar desde que comencé el máster, ya que esta empresa ofrece licencias gratuitas a estudiantes. Tengo entendido que admiten certificados tanto en alemán como en inglés, así que quizás puedas probar suerte mandando algún documento que certifique que eres estudiante de Traducción. A mí personalmente me gusta más Trados, porque me parece que tiene una interfaz mucho más intuitiva y porque prefiero asociarle a cada proyecto de traducción una memoria distinta, en vez de tener una central (lo mismo ocurre con los bancos de datos terminológicos. Por último, con MemoQ tengo una licencia limitada que me proporciona una agencia de traducción para la que trabajo. Cada vez que me mandan un encargo, activan la licencia para que tenga acceso a las memorias y a la terminología. La verdad es que MemoQ también me gusta bastante, sobre todo por la función del control de calidad, que es muy gráfica.


    Espero que esta breve explicación haya podido servirte un poco de ayuda. De momento no creo que sea necesario que adquieras ninguna licencia, pero es bueno que valores cuál de todos los programas te gustaría adquirir en el futuro. Para saber qué programa es el que más te convence, siempre tienes la opción de utilizar la versión de prueba.

    Un saludo,

    Dafne

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